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La ratita casadera

 

Estoy enfadada con los tres cerditos porque se meten conmigo. Dicen que la mona, a mi lado y vestida de seda, es mucho más atractiva que una rata despelujada, por mucho que yo me empeñe en ser coqueta y presumida. No me parece nada bien que tres marranos de pueblo me juzguen por el físico, cuando todo el mundo sabe que la belleza está en el interior.

Cuando le cuento todo esto a Cenicienta por WhatsApp, ella me dice que no me haga mala sangre, que ella con la madrastra y las hermanas tuvo que aguantar lo suyo, pero que al final la que consiguió al príncipe fue ella. En eso lleva razón. Lo mismo consigo que el flautista de Hamelín se fije de una vez por todas en mí. Tiene tantas fans enloquecidas con su música que es raro que me distinga entre todas ellas, aleteando las pestañas y suspirando por sus canciones de amor. Ni Justin Bieber es tan famoso en el Reino como él. ¡Es tan guapoooo!

Tampoco el sastrecillo valiente parece darse cuenta de que existo. Ya me he hecho a la idea de que el único que me mira con cierto interés es el pequeño Pulgarcito, pero es que a mí se me antoja demasiado chiquitajo como para intimar con él.

Hansel y Gretel han regresado, por fin, a la ciudad. Gretel había pegado un buen estirón y Hansel ha engordado mucho, la verdad. Son muy emprendedores y se las han apañado para montar una pastelería con casitas de chocolate en miniatura. Les va de cine y me alegro mucho, porque menuda la que han pasado esos niños con la bruja del bosque. La única que no está contenta con su éxito es Maléfica, que teme que el olor de los dulces despierte a la Bella Durmiente, con lo que le costó dormirla.

El Rey León gobierna sobre todos nosotros. Es un rey justo y alegre. Me recibió una vez en Palacio y me dijo que soy una ratita hermosa y presumida y que cuando quiera, conoce a un galán italiano, llamado Pinoccio que estaría encantado de desposar con una buena ama de casa, como yo. Al principio dije que no, porque me daba reparo lo de una cita a ciegas, pero a estas alturas de mi vida es como para pensárselo.

¿Qué opináis? Si es un chico honrado que no dice mentiras tal vez sea mi mejor opción.

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